martes, 15 de septiembre de 2015

De todo un poco, una vida tras bambalinas

El teatro no sólo es lo que vemos en el escenario, sino también detrás de él

Por: Valery Cuadros Flores

Empieza diciendo “normalmente la gente piensa que en el teatro el protagonista es el actor, pero si no hay tramoyistas, utileros, maquillistas y vestuaristas no funciona la obra”. Esa es la realidad y el sentir de Nancy Lira Benavides una diseñadora gráfica de profesión que por azares de la vida y, como dicen, sin querer queriendo entró en el mundo de las tablas hace ya 15 años. Empezó trabajando en una productora de eventos que la llevó a Cuzco, allí fue donde tuvo su primer contacto con ese mundo. De regreso y debido que, en Arequipa, la actividad artística era muy limitada en aquella época, decidió continuar trabajando con la gente del teatro. Primero trabajó con el Grupo Futuro realizando las producciones para sus espectáculos, luego incursionó en producciones más chicas de teatro independiente. Al ver que eso era lo que de verdad le apasionaba, se juntó con unos amigos y crearon el grupo de teatro que se llamó “Antes de Partir”. Lograron producir 5 obras de teatro además de otros proyectos más pequeño para empresas privadas, sin contar las obras en las que trabajaron y no se lograron concretar pero como dice ella, quedan en la palestra para después.


Queriendo poder realizar sus producciones sin tener que invertir tanto fue que hace unos 10 años, se unieron con otros teatreros para fundar la Asociación de Teatristas Arequipa que viene funcionando desde esa época. El fin de la asociación es facilitar los trámites burocráticos en municipalidades, en el ministerio de cultura, con defensa civil y, en general, toda la documentación necesaria para la presentación de un espectáculo, que dicho sea de paso, es muy engorrosa y cara. Actualmente es miembro de la directiva de la asociación, la cual está tratando de firmar un convenio con la municipalidad para tener la facilidad de usar las salas del Teatro Ateneo y del Teatro Municipal; así mismo piden se les exonere de algunos impuestos. Lamentablemente, el proceso sigue en papeles pero ellos no pierden la esperanza.
En cuestiones burocráticas o no, ser parte del teatro es un reto, siempre es un reto. Sobre todo cuando hay una obra de promedio, así tengan la puesta montada para dos funciones o esté en temporada de un mes cada día es un reto porque nunca se sabe que va a fallar. Se tiene que estar pendiente de todo, dentro y fuera de escena. Si se está fuera de escena, dentro del equipo de producción, se debe estar pendiente de las luces, del telón entre otras cosas, que toda la utilería que necesitan los actores esté cuando la necesiten. Si se está sobre escena también hay que mantenerse al pendiente, que no falle nada porque, como humanos que somos, puede ocurrir que alguno de los actores se le olvide el texto y los demás tienen que improvisar para salvar la obra tratando de que nadie se dé cuenta. Eso es lo emocionante del teatro, nos dice, que siempre te da sorpresas y nunca saben cómo va a salir la obra hasta que sale.

El poder contarle a la gente una historia es básicamente lo que hacen los teatreros. No es fácil, es todo un proceso. Lo primero que piensan es cómo capturar la atención de las personas. Todo empieza cuando leen la obra, visualizarla para luego poder proyectarla. Es como hacer magia, tener el poder  de trasladar a la gente a ese mundo de imaginación.
Y parte de la magia es el vestuario que es un un lenguaje no verbal muy importante, hace tanto a la obra como todas las otras áreas. Es por eso que la diseñadora de profesión nos cuenta que tuvo que incursionar en el arte de hacer vestuarios por necesidad. En el mundo del teatro en Arequipa, ellos tienen que saber de todo y saber ingeniárselas porque “no hay plata” para contratar a diseñadores de modas o de escenografía. Manifiesta que tiene cierta habilidad como vestuarista y es ahí donde radica su inspiración. En el teatro es muy importante ya que el actor o actriz necesita crear el personaje y para eso necesita meterse en el cuerpo del personaje, este cuerpo es el vestuario. De la misma manera, el escenario es un campo de fuerza, todo lo que se le ponga el espectador lo va a notar, por eso hay que ser muy cuidadoso. Y por eso es que Nancy es tan crítica, inclusive con su propio trabajo. Asegura que, al verlo en escena durante la primera presentación, siempre le falta algo a su parecer. Le gusta ver que completa y complementa el personaje, que le da vida porque es parte del encanto. Nos cuenta a groso modo que un vestuario de mediana dificultad lo hace en tres días considerando que no trabaja todo el tiempo en el traje, sino en horas limitadas.

Tuvo la oportunidad de participar de distintas formas en las obras de teatro y de trabajar en todos los rubros dentro de la industria de producciones teatrales. Trabajó con Panda Producciones, con la Compañía de Teatro Municipal y con La Cultura en la Calle. Tuvo participación dentro y fuera de escena en obras como: Ojos Bonitos Cuadros Feos, Ñaque, Escorpiones Mirando al Cielo, Misterio Bufo, Pinocho con Botas, Confusión en el Cuento, El rey León, El principito, entre otras.

Para Nancy no fue fácil balancear su vida en torno a su amor por el teatro, pero nos dice “Ha sido toda una experiencia mezclar mis pasiones y poderlas complementar de alguna forma, mi familia con el teatro. Algunas veces no son compatibles pero se hace el esfuerzo”.




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